La Primera Comunión es una ocasión memorable, un rito especial de pasaje y madurez, se comparte con la familia, los amigos y los seres más queridos. Como en toda celebración importante hay que pensar a quién vamos a invitar y cómo se comunicará a los invitados esta noticia. Así que toma lápiz y papel para hacer una lista y no dejarte a nadie en el tintero. Lo más habitual es que sean los propios padres de la criatura los que se encarguen personalmente de esta tarea, aunque en otros casos son l@s propios niñ@s los que prefieren hacerlo.
Al contrario que sucede con las bodas, en el caso de las comuniones no es habitual entregar una invitación por escrito, sino que se opta por otros medios más informales como el teléfono o Internet, para intentar no incrementar en exceso los gastos. Pero, ¿hasta qué punto podemos prescindir de ellas?
Al contrario que sucede con las bodas, en el caso de las comuniones no es habitual entregar una invitación por escrito, sino que se opta por otros medios más informales como el teléfono o Internet, para intentar no incrementar en exceso los gastos. Pero, ¿hasta qué punto podemos prescindir de ellas?
